thumbnail

Procesamiento Vocal - Parte 1

Capítulos relacionados: 
Utilidades técnicas:
Procesamiento Vocal  
Parte 2  Parte 3  Parte 4  Parte 5  Parte 6   Parte 7  Parte 8  Parte 9
Profesor:  Alonso Ararat "Mr. A"

Tipos de Voces y herramientas básicas


LAS VOCES FEMENINAS
Se clasifican en: soprano, mezzosoprano y contralto, siendo la de soprano la más aguda y la de contralto la más grave. Dentro de las sopranos hay varios tipos, pero nosotros sólo estudiaremos los más comunes:

Soprano ligera: De una tesitura extraordinariamente aguda y por lo tanto muy espectacular. Tiene gran facilidad para los pasajes de agilidades y por ello se le suelen asignar papeles de personajes muy llamativos o con cualidades sobrehumanas como por ejemplo
La Reina de la Noche en La Flauta Mágica de Mozart, Rosina en Il Barbiere de Sevilla de Rossini, o La muñeca en  Los Cuentos de Hoffmann. Su sonido agudísimo es perfecto para imitar trinos de pájaros o sonidos estridentes.

Se parece casi más a un instrumento que a una voz, así que termina por cansar si se oye durante mucho tiempo seguido y por ello rara vez se le asignan papeles largos o protagonistas 

Soprano lírica: Es el tipo de voz femenina que más abunda en la naturaleza, y por ello la más común entre las heroínas de ópera: La Traviata, La Boheme, Madame Butterfly... entre otras muchas.
Su voz es de timbre dulce y tiene facilidad para expresar las cualidades que tradicionalmente se han asignado a las mujeres: el amor humano y el maternal, la dulzura, la comprensión, la resignación ante la fatalidad (todo lo contrario a lo que es Carmen, encarnada por una mezzosoprano)

Soprano dramática: Si buscamos una heroína con una voz aguda y temperamental al mismo tiempo ésta es nuestra elección.
Su voz es muy difícil de encontrar por que es un tipo físico no muy común:
una mujer alta y usualmente fuerte que sin embargo debe tener las cuerdas vocales lo bastante cortas para producir sonidos agudos -el cuello corto-. Los ejemplos son característicos: La Walkiria, Venus, Aida...

Mezzosoprano: A veces es difícil de distinguir de la anterior.
La principal diferencia es que la voz de mezzo tiene una tesitura más grave.
Debe tener facilidad para producir sonidos graves y con cuerpo.
Usualmente representa papeles solemnes (una Reina), o con mucho carácter
(Carmen, la cigarrera de Bizet) o de mujeres mayores de edad ( la abuela, una sirviente de la Reina...) Las mezzosopranos de calidad son muy escasas y solicitadas.

Contralto: El más difícil todavía. Su voz es muy grave y hay muy, muy pocas.
Las que hay suelen ser de raza negra o eslava, y los productores se las rifan.
Se les asignan papeles que sean conmovedores por su dramatismo (esta es la principal característica de estas voces, su facilidad para conmover y su solemnidad).
Un ejemplo conocido es Azucena, la gitana de Il trovadore.

LAS VOCES MASCULINAS

Tenor. Habitualmente es el héroe, el protagonista (Alfredo en La Traviata;
El Conde en Il Barbiere; D. José en Carmen...).
La voz del tenor es la más aguda dentro de las masculinas:
su tesitura alcanza hasta el famoso "do de pecho", y es por tanto la más espectacular. 

Barítono. El barítono posee una voz moderadamente grave, muy sonora, muy ancha o densa. Sus papeles característicos son de personajes con tintes heroicos (D. Carlo, Escamillo de Carmen..) o bien de avanzada edad (el padre de Alfredo en La Traviata) o bien grotescos (Rigoletto, Fígaro en Il Barbiere...) o de gran carácter y a medio camino entre lo admirable y lo despreciable (D. Juan en el Don Giovanni mozartiano)

Bajo. Lo mismo que el barítono pero llevado al extremo: su voz es muy grave, potentísima y de una densidad y solemnidad difíciles de olvidar cuando se oye un buen bajo en directo (como sabéis, en los discos se pierde la mitad de la gama sonora debido a la inevitable compresión de la gama dinámica).
Se le da el papel a un bajo cuando hay que representar un personaje especialmente solemne (Sarastro, el sumo sacerdote de La Flauta Mágica o el rey Felipe II de D. Carlo, que es verdaderamente conmovedor), o un clérigo -es decir, un cura- (D. Bartolo en Il Barbiere), o a un personaje muy maligno (Mefistófeles, o Mefisto en el Fausto de Gounod)