Procesamiento Vocal - Parte 3

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Utilidades técnicas:

Los Ecualizadores
Un ecualizador es un dispositivo que modifica el volumen del contenido en frecuencias de la señal que procesa. Para ello modifica las amplitudes de sus coeficientes de Fourier, lo que se traduce en diferentes volúmenes para cada frecuencia. 
Con esto se puede variar de forma independiente la intensidad de los tonos básicos.
Ciertos modelos de ecualizadores gráficos actúan sobre la fase de las señales que procesan, en lugar de actuar sobre la amplitud.

Foto de un ecualizador avanzado
De un modo doméstico generalmente se usa para reforzar ciertas bandas de frecuencias, ya sea para compensar la respuesta del equipo de audio (amplificador + altavoces) o para ajustar el resultado a gustos personales.

Los hay analógicos y digitales, activos o pasivos, paramétricos, gráficos y paragráficos. Los ecualizadores profesionales suelen tener, al menos, 10 bandas. Las normas ISO establecen que las bandas de frecuencia han de ser, al menos, 31, 63, 125, 250, 500, 1000, 2000, 4000, 8000 y 16 000 Hercios.


Estas bandas de frecuencias básicas son controladas por un fader (u otro potenciómetro o control alternativo) que puede atenuar o introducir ganancia hasta en 12 dB, o aún más. Para evitar distorsión por saturación ("clipping"), cada fader cuenta con un diodo LED, que se enciende justo antes de que se recorte la señal.


Shelving: 
Este tipo de ecualizador es de los más simples que existen, y podemos encontrarlo en cualquier equipo común, también se encuentran en otros ecualizadores realizando su propia función como paramétricos etc. 
Nos ofrece la posibilidad de controlar los graves y agudos. 
Por lo general, los ecualizadores Shelving pueden aumentar o disminuir la intensidad del sonido 15 dB (15 decibelios) en la banda de 100 Hz (graves) y en 10 KHz (agudos). 

Un ecualizador Shelving de tres bandas nos permite aumentar o disminuir la intensidad del sonido de graves, medios y agudos pero en frecuencias fijas, 100 Hz para graves, 2 KHz para medios y 10 KHz para los sonidos agudos. 

Estos controles de graves y agudos tienen generalmente una pendiente máxima de 6db por octava y características recíprocas. 
Los ecualizadores Shelving tienen una desventaja muy grande, que es la de tener la capacidad de realzar frecuencias por encima y por debajo del audio audible, lo que origina pérdida de potencia o daños en el altavoz. 

El uso más normal de este tipo de ecualizador es en controles de tono para sistemas de audio domésticos 

Semiparamétricos: 
Los ecualizadores semiparamétricos permiten seleccionar la frecuencia que queremos ecualizar, de esta manera podremos aumentar o disminuir la frecuencia que nos parezca oportuna. 
Los ecualizadores semiparamétricos son más baratos que los ecualizadores paramétricos. 

Paramétrico: 
Un ecualizador paramétrico nos permite seleccionar la frecuencia que queremos ecualizar, además podemos elegir el ancho de banda (rango de frecuencias afectadas que se encuentran en ese ancho de banda) que queremos aumentar o disminuir. 

Con un ecualizador paramétrico podremos controlar el ancho de banda, la frecuencia central y la ganancia siendo controlables independientemente entre ellos. 
Estos ecualizadores poseen gran versatilidad y son útiles para cualquier aplicación hablando de ecualización. 
Sin embargo no hay que olvidar que este tipo de ecualizadores son relativamente dificiles de manejar y su uso conlleva mucho tiempo. 

Gráficos: 
Los ecualizadores gráficos son los más comunes y los más usados en grabación. 
El más común es el ecualizador de octava, en el que dispondremos de 10 puntos de control, ya que el ancho de banda audible recorre 10 octabas que son 30 Hz, 60 Hz, 125 Hz, 250 Hz, 500 Hz, 1 KHz, 2 KHz, 4 KHz, 8 KHz, 16 KHz. 

Y es en esas frecuencias dónde nos deja actuar el ecualizador, generalmente los ecualizadores gráficos nos permiten aumentar o reducir la intensidad de la señal de audio entre 6 dB y 15 dB sobre la misma frecuencia. 

De Barrido: 
Los ecualizadores de barrido se encuentran generalmente en las etapas de entrada de las mesas de mezclas. 
Generalmente se usan dónde más control sobre señal se requiere. Las limitaciones de espacio restringen el número de potenciómetros disponibles. 

Los ecualizadores de barrido suelen ofrecer control sobre 3 o 4 bandas de frecuencia, por lo tanto es una clara desventaja la carencia de ajuste de ancho de banda, sin embargo su ventaja es que este tipo de configuración, es que tendremos un ecualizador relativamente versátil.


Los monitores
Un monitor de estudio se caracterizan por reproducir la señal de audio de forma transparente, es decir, una respuesta plana, sin alteraciones y sin coloración.

Estos monitores, aunque se vendan como respuesta plana, siempre tienen un margen de error, pero siempre será una señal más pura que cualquier equipo hi-fi (high fidelity) que suelen colorear la señal en graves y agudos para hacer un sonido más “redondo” o agradable.

Clasificación de los monitores
Activos y pasivos:
Los monitores activos tienen la fuente de alimentación integrada en su caja. 
Los pasivos, en su contra, necesitan una alimentación externa mediante una etapa de potencia. 
Para un estudio suelen ser más apropiados unos monitores activos, ya que necesitan menor espacio y proporcionan buena calidad.

Tipos de campos Hay tres tipos de campos:

Monitores de campo cercano:
Usados en zonas no muy grandes (no superior a una habitación estándar) por lo que no se necesita un volumen elevado para trabajar con ellos y suelen tener un altavoz de 4 a 6 pulgadas.

Monitores de campo medio:
Son más grandes que los anteriores y alcanzan frecuencias más graves (sobre 8 a 10 pulgadas). Pueden o no ir empotrados en la pared, pero deben situarse a más distancia que los de campo cercano (1 metro y medio o 2 metros de distancia).

Monitores de campo lejano:
Contienen casi todo el espectro sonoro humano, tienen un sonido muy limpio y van empotrados en la pared. Son muy caros y no todo el mundo se los puede permitir.

 La ubicación de los monitores debe 
situarse en el llamado punto diamante:
La teoría dice que la distancia entre los dos monitores debe ser la misma que entre 
el monitor y la cabeza del oyente en la posición de escucha (debe formar un triángulo equilátero). 

Es importante que los monitores se encuentren a la altura de los oídos y elevados con 
algún estante o material absorbente para evitar que el contacto con la superficie rígida 
produzca comb-filtering o proporcione una respuesta diferente en frecuencias.



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